Comunicar le hace bien a las organizaciones
21 March 2019 - Elizabeth Gómez

Las comunicación interna es una herramienta clave dentro de la estrategia de cualquier organización, puesto que con esta se transmite a los colaboradores lo que se “espera” de ellos, es decir, los valores organizacionales, la visión, los objetivos y la misión; todo esto fundamental y  repercutiendo de manera positiva o negativa en el clima organizacional, la productividad, el sentido de pertenencia o fidelización de los hoy llamados “clientes internos”, entre otros aspectos como los planteados en este artículo https://medellin.impacthub.net/espacios-de-trabajo-que-inspiran-2/ ‎

Lo anterior, puede llevarnos a pensar que las comunicaciones internas o la gestión de la comunicación interna es solo para aquellas organizaciones grandes, con muchos empleados o con largo tiempo en el mercado; pero la realidad es que como el flujo de información está presente en todos los grupos sociales, todas las organizaciones deberían llevar a cabo una estrategia que facilite las relaciones sociales y no dé espacio a los problemas típicos del día a día, como los rumores, chismes, falta de motivación, entre otros; que pueden desencadenarse en una mala imagen y reputación  para la organización; puesto que finalmente todos los colaboradores de una empresa, la venden constantemente en la calle.

De acuerdo a esto, es pertinente aclarar que aunque todas las organizaciones deberían tener una estrategia de comunicación, cada una dependiendo de su “personalidad” debe realizar y usar diferentes formas, herramientas, canales, tonos y medios, para comunicarlo; por ejemplo, puede que el canal que funcione en una planta de producción, no funcione de la misma manera en un call center o viceversa.

Finalmente, esta realización de la estrategia debe ser bidireccional y horizontal, donde se escuche, se observe, se dialogue alrededor de los intereses de los líderes de la organización y los colaboradores, porque esto permite, la interiorización y entendimiento del por qué de ese objetivo o esa meta y no se convierte en un “letrero” más sin sentido y que se ve, incluso, como una amenaza o advertencia, que genera rabia, miedo o simplemente indiferencia.