¡Comunicar le hace bien a las organizaciones! Las comunicación interna es una herramienta clave dentro de la estrategia de cualquier organización, puesto que con esta se transmite a los colaboradores lo que se “espera” de ellos, es decir, los valores organizacionales, la visión, los objetivos y la misión.

Todo esto fundamental y  repercutiendo de manera positiva o negativa en el clima organizacional, la productividad,

el sentido de pertenencia o fidelización de los hoy llamados “clientes internos”, entre otros aspectos como los planteados

en este artículo acerca de los espacios de trabajo que inspiran. ‎

Lo anterior, puede llevarnos a pensar que las comunicaciones internas o la gestión de la comunicación interna

es solo para aquellas organizaciones grandes, con muchos empleados o con largo tiempo en el mercado; pero la realidad es que como el flujo de información está presente en todos los grupos sociales,

todas las organizaciones deberían llevar a cabo una estrategia que facilite las relaciones sociales y no dé espacio a los problemas típicos del día a día,

como los rumores, chismes, falta de motivación, entre otros;

que pueden desencadenarse en una mala imagen y reputación  para la organización; puesto que finalmente todos los colaboradores de una empresa, la venden constantemente en la calle.

De acuerdo a esto, es pertinente aclarar que aunque todas las organizaciones deberían tener una estrategia de comunicación, cada una dependiendo de su “personalidad” debe realizar y usar diferentes formas,

herramientas, canales, tonos y medios, para comunicarlo.

Por ejemplo, puede que el canal que funcione en una planta de producción, no funcione de la misma manera en un call center o viceversa.

Finalmente, esta realización de la estrategia debe ser bidireccional y horizontal, donde se escuche, se observe, se dialogue alrededor de los intereses de los líderes de la organización y los colaboradores,

porque esto permite, la interiorización y entendimiento del por qué de ese objetivo o esa meta

y no se convierte en un “letrero” más sin sentido y que se ve, incluso, como una amenaza o advertencia, que genera rabia, miedo o simplemente indiferencia.

 

Emprender no debería ser una necesidad, sino una vocación. No sé si seré la única, pero desde que comencé mi carrera en la universidad, he sentido que me preparan profesionalmente para trabajar para otros y ocupar un cargo más en una empresa donde ser ascendida es la mayor aspiración. No digo que esto esté mal, estos empleos son experiencias que ayudarían a generar habilidades y conocimientos significativos. Sin embargo, siempre he pensado que la mejor manera de adquirir experiencia es emprendiendo.

Empezar un negocio desde cero, hacer “de todo un poco” y salir al mundo a exponer tus ideas es un reto y un riesgo que muy pocos se atreven a hacer, pero que al final te deja aprendizajes inigualables. Si desde la universidad, o incluso desde el colegio, nos educaran y nos motivaran a crear e identificar oportunidades de negocio, todo sería muy diferente. Lograríamos romper con los esquemas de “lo normal” y las limitantes mentales que nos crean a medida que vamos creciendo.

También, disminuiría el desempleo y se aprovecharía al máximo el conocimiento adquirido en la universidad por el hecho de llevarlo a la práctica inmediatamente con la ejecución de nuevos negocios.

Soy consciente que un gran dolor de los emprendedores es la adquisición de fondos para la ejecución de sus proyectos. Sin embargo, cada vez hay más oportunidades en Medellín y estoy segura que en otras ciudades del país también.

Por ejemplo, hay concursos para adquirir capital semilla, asesorías de todo tipo para emprendedores, créditos, programas de incubación y aceleración, entre otros. Sólo es cuestión de investigar, buscar y contactar. Lo importante es creer en la idea, estructurarla de la manera correcta y salir a venderla al mundo.

Emprender no es el camino fácil, pero es el más satisfactorio y, aunque suene poético, te asegura tu felicidad porque ese negocio que crearías saldría de ti, de tus pasiones, habilidades y de tus ganas de hacer un cambio.

Por otro lado, si tu problema es la falta de motivación o herramientas para emprender, te recomiendo algunos libros tales como:

Y hay muchísimos más recomendados en Internet, o si lo tuyo no es leer, hay muchas charlas TED o podcasts sobre emprendimiento que pueden servirte como inspiración. Finalmente, te recomiendo leer el artículo sobre Lean Canvas que escribió el co-fundador de Impact Hub Medellín, Federico Restrepo, para que comiences a convertir tus ideas en un modelo de negocio estructurado.

Marcela Arango Restrepo

Líder de comunidad Impact Hub Medellín

Comunidad significa “cosas que se mantienen en común” y se caracteriza por un sentido de pertenencia, camaradería, apoyo mutuo, motivación, oportunidad y el intercambio de ideas y recursos.

La construcción de una “verdadera comunidad” se logra a través del respeto y la escucha de las necesidades de las otras personas

e Impact Hub ha sido de los primeros espacios colaborativos, también conocidos como CoWorking, que ha sabido entenderlo e incorporarlo.

Iniciamos con el primer CoWorking en el año 2005 en Londres y hoy somos más de 16.000+ miembros en 50+ países;

todos con el mismo propósito de permitirle a las personas conectarse y compartir experiencias, consejos y herramientas para tener éxito en sus proyectos.

Desde nuestra comunidad todos pueden acceder a una gran cantidad de información y recursos, obtener apoyo e inspiración,

aprovechar a cada miembro para comercializar sus propios productos y servicios, y construir relaciones significativas.

¿Cómo se formó la comunidad de Impact Hub?

En el año 2000, un grupo de jóvenes idealistas, graduados del Colegio Atlántico de Gales decidieron probar los límites del status quo.

Para hacerlo, eligieron el Royal Festival Hall de Londres donde se iba a realizar un evento del milenio,

para iniciar un debate sobre los problemas ambientales, sociales y políticos globales, persuadiendo a los ganadores del Premio Nobel y pensadores influyentes.

Su audacia hizo que recibieran una invitación a organizar un evento de una ONG para la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible en Johannesburgo.

Pero en lugar de aceptarlo, optaron por crear una alternativa más significativa:

una cumbre popular; unieron fuerzas con activistas locales en Soweto quienes estaban transformando un terreno baldío del municipio de la Esperanza, conocido en su momento como ‘SoMoHo’, en un centro de artes, educación ambiental y comunidad, que superó a la cumbre de la ONU y tocó a los jefes de estado.

Luego, de regreso en el Reino Unido, los jóvenes se preguntaron cómo podían llevar estas perspectivas al mundo del trabajo. Al examinarlo, los golpeó la realidad: la gente ya estaba tratando de actuar con ideas impactantes desde sus mesas de cocina. 

Comenzaron a buscar un lugar para reunir a este grupo de empresarios, idealistas e innovadores y en 2005, encontraron un loft en ruinas en Londres que albergaría al precursor de Impact Hub.

El concepto de ‘Hub’ cobró vida, uniendo a los empresarios, idealistas e innovadores por medio de un espacio de trabajo compartido, una comunidad y eventos necesarios para promover sus ideas y crear nuevas colaboraciones. Este Hub satisfizo las necesidades de estas personas y se llenó rápidamente.

Meses después, el acelerado crecimiento del Hub hizo que sus anfitriones organizaran una reunión para discutir sobre cómo apoyar a su creciente comunidad de impacto.

Para su sorpresa, la reunión resultante en 2007 se llenó de personas ansiosas por descubrir cómo abrir sus propios Hubs en el mundo.

Los nuevos espacios se convirtieron en puntos de reunión para personas apasionadas por la construcción de un mundo radicalmente mejor, y los nuevos fundadores de Hub también se conectaron,

buscando inspiración en Londres y viajando a los demás Hubs en el mundo para descubrir cómo convertir los desafíos sociales en oportunidades.

Durante los siguientes años, Impact Hub expandió su alcance global y multiplicó su comunidad de empresarios e innovadores a más de 16,000 miembros en todo el mundo.

Impulsando un liderazgo consciente en torno a la innovación social y empresarial.

Los Impact Hubs inspiran, conectan y permiten un cambio positivo en diversos contextos y economías para demostrar que el futuro de los negocios se encuentra en las ganancias que sirven a las personas y al planeta.

En 2018, ya establecidos como una red verdaderamente global, ahora enfrenta su próximo desafío: IMPACTO A ESCALA. 

Estamos convencidos de que la única manera de avanzar y tener éxito es uniendo fuerzas para construir un futuro en el que cualquier iniciativa o empresa consciente surja con el apoyo de una comunidad.

Es por eso que hoy existe la mayor plataforma de aceleración y colaboración del mundo para un cambio positivo, la red de Impact Hub.

Fuentes:

Joe Dogshun (2018): How Change Got Global, The Founding Story of Impact Hub. Impact Hub Blog. impacthub.net/how-change-got-global-the-founding-story-of-impact-hub/